La importancia de los Centros Infantiles.
Los centros
infantiles necesitan ser revalorizados, ya que en los tiempos que corren la
labor que desempeñan se está devaluando.
Los centros de educación infantil de
primer ciclo (0-3 años) llevan a cabo un trabajo extraordinario con los
niños/as de tan temprana edad y todo ello no sería posible sin el trabajo de
educadoras competentes e implicadas con y para los pequeños.
Es necesario apreciar la importancia de
las escuelas infantiles porque no son guarderías, no solo guardan o cuidan
niños, sino que son escuelas que trabajan con nuestros pequeños.
Las educadoras programan actividades
diseñadas para conseguir un desarrollo integral de los niños/as, planifican unos contenidos, objetivos,
ejes transversales, integran el desarrollo de las inteligencias múltiples, y lo
más importante escuchan con los oídos, con la mirada y con el corazón las
necesidades que los niños tienen, buscando soluciones.
Educan a nuestros hijos, les enseñan
unos hábitos, unas rutinas y unas normas de convivencia que les van a ayudar a
afrontar la vida de manera más independiente, aprenden a comer de forma autónoma, a ponerse el abrigo, a
permanecer sentados esperando su turno, a compartir con otros niños/as,
aprenden a hacer fila, a recoger juguetes, a ordenar, a identificar sus propias
características con las de los demás, aprenden a pensar por ellos mismos, a
darse cuenta de sus errores, a crecer como personas…
Pero también existen críticas
hacia la escuela infantil, y es allí donde debemos reconocer que no todas las
críticas son justas y/o argumentadas.
•
La escuela
infantil es un lugar de socialización, por lo tanto los niños se relacionan con
otros niños de su misma edad y con sus mismas características, muchas veces
llegan críticas como esta: “la escuela infantil es un foco de infecciones”
parémonos a pensar, si esa afirmación fuese cierta siempre estarían enfermos.
Lo que de verdad está claro es que a las
familias no se les prestan ayudas para conciliar la vida familiar con la
profesional, trabaja
el padre, la madre y los abuelos, en ocasiones no tienen otra solución más
que dejar al niño en la escuela aunque no se encuentre del todo bien.
Lo que ocurre entonces es que el niño/a enfermo contagia a los demás. Para
poder afrontar esta situación las escuelas infantiles tienen una normativa
donde están registradas cuales son las principales enfermedades infecciosas con
las que los niños no pueden acudir a la escuela. Por otra parte los
educadores/as no son médicos y ello lo digo porque los niños en estas edades
son muy impredecibles, pueden estar bien durante toda la noche y ponerse mal en
un momento puntual durante la mañana. Siempre se ha de tener en cuenta que las
escuelas confían en la palabra de las familias.
•
Otra
de las críticas es esta: “En la escuela infantil solo van a jugar” cierto, verdaderamente cierto ¡Pero
que juegos, que actividades! No van a jugar solamente, a través del juego es
como se aprende, ¿o acaso nunca has retenido en tu memoria para siempre algo
que hiciste con gran placer?. Los juegos que se plantean son
experimentación, son vivencia, son contacto real con la vida, no es juego
simplemente, manipulan materiales de uso domestico con los que aprenden, como
el juego heurístico, el cesto de los tesoros… juegan con elementos plásticos,
se inician en el trazo, conocen diferentes técnicas artísticas. Desarrollan
estrategias de creatividad, ello les hará ser capaces de pensar por ellos
mismos, de ser seres creativos, al fin y al cabo son las personas creativas las
que mueven el mundo. Se inician en actividades como mirar y cuidar cuentos,
es maravilloso que un niño con un año sea capaz de mirar cuentos, pasar
páginas… construyen a través de la experimentación, la observación, crean y crecen…
No es jugar por jugar, ni son juegos simples sin sentido, detrás hay mucho
trabajo y es necesario saberlo.
•
Otro de los
puntos donde se incide es en cuanto a límites y común acuerdo entre escuela y
familia. Muchas veces las familias recurren a la escuela infantil, al
educador/a de su niño/a para comentar los aspectos educativos que les preocupan
y de forma conjunta se busca una solución. Por ejemplo: el tema de
quitarles el pañal, introducir nuevos alimentos… Lo que ocurre en algunos
casos es que el educador/a practica en clase lo establecido, pero las familias
terminan acomodándose y dejando su parte de trabajo al educador/a.
La única persona que sufre las
consecuencias de esta contrariedad es el niño, porque es él, el que sale
perjudicado de todo ello y se queda a mitad de camino, frustrado ante sus
nuevos logros.
• Las
escuelas infantiles son importantes, debemos confiar plenamente en ellas y
trabajar de común acuerdo por el bien de nuestros pequeños.
Clara Lapeña Abadía. Maestra de educación infantil.
En nuestro Centro Infantil Bilingüe Floppy desarrollamos todos estos aspectos,
para colaborar con las familias en la educación de sus hijos. Todo ello en un
ambiente agradable para el niño, compartiendo con otros niños, con educadoras
profesionales que están pendientes de las particularidades de cada niño. Porque
cada niño es único e irrepetible y tiene un proceso de maduración distinto
del resto, pues tiene una personalidad propia que le hace ser quien es.

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