¿Qué es el bilingüismo?
Es la capacidad de una persona
para utilizar indistintamente dos lenguas (la materna o nativa, y una segunda
lengua o idioma).
Ahora bien,
existen dos maneras de aprender ese segundo idioma: la adquisición, y el
estudio.
La adquisición es
aprender el idioma en situaciones comunes, que favorecen un desarrollo gradual
de la capacidad de comunicarse en otra lengua. Por ejemplo, si el niño vive en
el país donde se habla este idioma, va al colegio o guardería, se relaciona con
gente que habla el nuevo idioma de manera regular, etc. En estos casos, la
adquisición de ese idioma va a realizarse de manera natural y sin mucho
esfuerzo por parte del niño.
La manera de aprender es muy parecida a la de la adquisición
del idioma materno. Se basa en primero entender, pasando por el reconocimiento
de palabras sueltas, a frases enteras, y luego a hablar.
Si el niño que tiene acceso al idioma 'extranjero' es muy pequeño
y está todavía aprendiendo a perfeccionar el suyo, es seguro que la adaptación
a ese nuevo idioma será más fácil. Aquellos
cuya segunda lengua proviene de la experiencia diaria desarrollan una capacidad
de comunicación superior a la de los que la obtienen por medio del estudio.
Por otro lado, el estudio, es un proceso consciente de
acumulación de conocimientos, que requiere cierto esfuerzo y una dedicación
especial.
Aprender una segunda lengua, sea como sea, es un ejercicio
que implica a todo nuestro sistema cognitivo. Además de la lengua en sí, sus
palabras y estructuras, se adquiere otra forma de pensar; en definitiva, se
conoce otra forma de entender el mundo y aprender una nueva cultura. En el
ámbito social, el bilingüismo será una ventaja a la hora de acceder al mercado
laboral, ya que está cada vez más valorado.
La duda para muchos ahora es, ¿a qué edad se recomienda
que se comience a aprender esa segunda lengua?
Como hemos dicho anteriormente, cuando antes, mejor.
Pero recordemos que los niños a los que no se les ha hablado
desde el nacimiento en dos lenguas y no las han adquirido como propias, no son bilingües.
En ellos, no se produce una adquisición de una segunda lengua
sino un aprendizaje, y aunque la inmersión lingüística es el método ideal para
llegar a ser bilingüe, no es el caso de que pongamos dos horas de clase en
inglés a la semana.

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