sábado, 8 de agosto de 2015

APRENDER A PEDIR PERDÓN Y LAS CONSECUENCIAS DE SUS ACTOS.




LOS NIÑOS SE CONVIERTEN EN PERSONAS RESPONSABLES DE SUS 

ACCIONES CUANDO APRENDEN A PEDIR PERDÓN.














Mientras que un adulto sabe reconocer cuando se ha equivocado aunque le cueste un poco pedir disculpas. A un niño le resulta más difícil darse cuenta de las consecuencias de sus acciones. Para su propio desarrollo personal, el niño debe aprender a pedir perdón cuando se equivoca y la mejor manera es con nuestro ejemplo.
Los niños que aprendan a ser personas responsables de sus acciones y a tener empatía con los sentimientos de los demás, serán adultos responsables de sus actos. La dificultad de pedir disculpas disminuye cuando lo ponemos en práctica y sentimos la satisfacción de saber reconocer nuestros errores, cuando observamos el resultado beneficioso en los demás y en nosotros mismos.
Saber gestionar nuestros enfados para no perder el control de nuestras acciones y evitar así herir a los demás, así como saber cuando ofendemos a los otros, si se aprende desde la infancia, nos será más fácil reconocer nuestras equivocaciones y saber pedir disculpas.

¿Cómo enseñar a pedir perdón?
No se enseña a pedir disculpas presionando al niño cuando hace algo mal cuando alomejor ni siquiera entiende lo que ha hecho incorrectamente, sino enseñándole a reflexionar sobre las consecuencias de sus acciones en el mismo lugar donde han ocurrido los hechos, para que pueda identificar lo ocurrido. Tenemos que ayudarles dándoles la oportunidad de explorarse a sí mismos y de enfrentarse con la situación y la realidad de sus actos, sólo así podrán aprender por un lado a reaccionar con calma, y por otro a reconocer sus errores y enmendarlos.
En el proceso de aprendizaje se debe tener en cuenta:
Es a partir de los seis o siete años cuando los pequeños son capaces de empezar a darse cuenta de las consecuencias de sus actos sobre los demás. Esto no quita que a los que son más pequeños les intentemos hacer ver cómo se sienten los otros niños cuando ellos les hieren, pues van aprendiendo que hay acciones que no están bien y afectan a los demás. Si el pedir perdón puede venir acompañado de un gesto de afecto mucho mejor. Es mejor no presionar al niño a pedir disculpas si vemos que le cuesta en ese momento, pero sí debemos hacer que sus malas acciones tengan consecuencias para él por su mal comportamiento, para que pueda entender los sentimientos de los afectados por sus actos.
Si los padres aprendemos a controlar nuestros enfados cuando pudieran ser consecuencia de una situación de estado de nervios, apartándonos de la situación que nos lo provoca evitaremos hacer y decir cosas de las que nos arrepentiremos. Esto será un buen aprendizaje para los niños y también el hecho de pedirles a ellos disculpas cuando hacemos algo mal. El ejemplo es la mejor manera de que asimilen la enseñanza.
En cuanto a la aceptación de la parte afectada de las disculpas.
Una cosa es aceptar las disculpas, y otra estabilizar los sentimientos para que las cosas vuelvan a ser como antes, todo dependerá del alcance de los hechos, de la edad de los peques, e incluso del tiempo, que a veces lo cura todo.
Lo que sí que es seguro es que pedir perdón es actuar correctamente, y nos ayuda a entendernos mejor con las otras personas.

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