LOS
NIÑOS SE CONVIERTEN EN PERSONAS RESPONSABLES DE SUS
ACCIONES CUANDO
APRENDEN A PEDIR PERDÓN.
Mientras que un adulto sabe
reconocer cuando se ha equivocado aunque le cueste un poco pedir
disculpas. A un niño le resulta más difícil darse cuenta de las
consecuencias de sus acciones. Para su propio desarrollo personal,
el niño debe aprender a pedir perdón cuando se equivoca y la mejor
manera es con nuestro ejemplo.
Los
niños que aprendan a ser personas responsables de sus acciones y a
tener empatía con los sentimientos de los demás, serán adultos
responsables de sus actos. La dificultad de pedir disculpas
disminuye cuando lo ponemos en práctica y sentimos la satisfacción
de saber reconocer nuestros errores, cuando observamos el resultado
beneficioso en los demás y en nosotros mismos.
Saber
gestionar nuestros enfados para no perder el control de nuestras
acciones y evitar así herir a los demás, así como saber cuando
ofendemos a los otros, si se aprende desde la infancia, nos será más
fácil reconocer nuestras equivocaciones y saber pedir disculpas.
¿Cómo
enseñar a pedir perdón?
No
se enseña a pedir disculpas presionando al niño cuando hace
algo mal cuando alomejor ni siquiera entiende lo que ha hecho
incorrectamente, sino enseñándole a reflexionar sobre las
consecuencias de sus acciones en el mismo lugar donde han ocurrido
los hechos, para que pueda identificar lo ocurrido. Tenemos que
ayudarles dándoles la oportunidad de explorarse a sí mismos y de
enfrentarse con la situación y la realidad de sus actos, sólo así
podrán aprender por un lado a reaccionar con calma, y por otro a
reconocer sus errores y enmendarlos.
En
el proceso de aprendizaje se debe tener en cuenta:
Es
a partir de los seis o siete años cuando los pequeños son capaces
de empezar a darse cuenta de las consecuencias de sus actos sobre los
demás. Esto no quita que a los
que son más pequeños les intentemos hacer ver cómo se sienten los
otros niños cuando ellos les hieren, pues van aprendiendo que hay
acciones que no están bien y afectan a los demás. Si el
pedir perdón puede venir acompañado de un gesto de afecto mucho
mejor. Es mejor no presionar al niño a pedir disculpas si vemos
que le cuesta en ese momento, pero sí debemos hacer que sus malas
acciones tengan consecuencias para él por su mal comportamiento,
para que pueda entender los sentimientos de los afectados por sus
actos.
Si
los padres aprendemos a controlar nuestros enfados cuando pudieran
ser consecuencia de una situación de estado de nervios, apartándonos
de la situación que nos lo provoca evitaremos hacer y decir cosas de
las que nos arrepentiremos. Esto será un buen aprendizaje para los
niños y también el hecho de pedirles a ellos disculpas cuando
hacemos algo mal. El ejemplo es la mejor manera de que asimilen la
enseñanza.
En
cuanto a la aceptación de la parte afectada de las disculpas.
Una
cosa es aceptar las disculpas, y otra estabilizar los sentimientos
para que las cosas vuelvan a ser como antes, todo dependerá del
alcance de los hechos, de la edad de los peques, e incluso del
tiempo, que a veces lo cura todo.
Lo
que sí que es seguro es que pedir perdón es actuar correctamente, y
nos ayuda a entendernos mejor con las otras personas.
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